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feb 24

Grrrrrrr…… que estrés…

Se te acelera la respiración…

Se te dilatan las pupilas –y aumenta tu ángulo de visión-…

Se producen cambios en tu temperatura y se produce sudoración…

Aumenta tu tensión arterial y tu ritmo cardíaco…

Tus músculos reciben mayor volumen de sangre y glucosa y aumenta el tono muscular –para preparar el cuerpo para la acción-…

Tus vasos capilares de la piel se contraen para reservar la sangre para los músculos…

La sangre se densifica…

Se te eriza el pelo…

Tus manos y pies se enfrían…

Tienes una sensación de nudo en el estómago…

Tienes la sensación de irrealidad y que todo va a cámara lenta…

Tu cabeza deja de pensar y te guías por el impulso.

***

¿Qué es todo esto?

Puede que acabes de ver al hombre o a la mujer de tu vida o que te haya tocado la lotería, pero sea como sea, es una reacción de estrés.

¿Es mala?

No.

¿Es bueno el estrés?

Sí, en su justa medida.

¿Qué pasa si nos pasamos de la rosca?

Que puedes enfermar.

El estrés es la respuesta del cuerpo ante una situación que se percibe como amenazante o que requiera una mayor atención y concentración por nuestra parte.

Es una respuesta puntual a un estímulo puntual. Y eso no es ni bueno ni malo, es la manera en que nuestro cuerpo reacciona ante las distintas situaciones. El cuerpo genera una serie de cambios y un exceso de energía para gastar en esta situación. Una vez concluida la situación (y gastada la energía extra) el cuerpo debe volver a su estado normal.

Si te obligas a mantenerte constantemente en ese nivel de tensión, tu cuerpo se agota y poco a poco va perdiendo la capacidad de responder adecuadamente ante las distintas situaciones. Llegará un momento en que una situación considerada como “normal” te genere ese tipo de respuesta extrema.

El exceso de estrés –distrés- puede dar lugar a problemas de salud importantes.

Según algunos estudios cualquier situación que sea nueva para nosotros nos lleva a tres posibles opciones, la lucha, la huída o la adaptación. Según la opción que elijamos nuestra respuesta implicará un mayor o menor nivel de estrés y por tanto nuestro organismo generará más o menos energía.

¿Qué pasa si esa energía extra no se gasta?

Que se acumula.

¿Y si vuelve a activarse la reacción de estrés de tu cuerpo y no gastas la energía extra que se crea?

Que se sigue acumulando.

¿Y qué pasa al final?

Que al igual que haría una olla exprés, explota por alguna parte y enfermas.

El próximo día te explicaré una de las consecuencias de sufrir un nivel de estrés alto y prolongado en el tiempo.

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